«Lo perfecto es el enemigo de lo bueno».

– Voltaire, 1694-1778, filósofo francés

¿Qué debe conseguirse en este paso?

  • Un inventario y mapas de las zonas sensibles desde un punto de vista ecológico o biológico en la zona de gestión marina;
  • Un inventario y mapas de las actividades (y presiones) humanas existentes en la zona de gestión marina;
  • Una evaluación de los posibles conflictos y compatibilidades entre los usos humanos existentes; y
  • Una evaluación de los posibles conflictos y compatibilidades entre los usos humanos existentes y el medio ambiente.

DEFINICIÓN. Un inventario es una forma de recopilar información sobre el estado actual del medio marino y costero. Su objetivo es reunir una amplia gama de información de referencia. Un inventario también debe tener en cuenta todas las tendencias y desarrollos obvios para poder evaluar las presiones espaciales en una etapa posterior del proceso de planificación.


Un inventario puede completarse tanto a nivel espacial como temporal y también a diferentes niveles de detalle. Aunque un inventario debe tratar de ser lo más completo posible, es probable que recopilar toda la información necesaria sea un proceso paulatino. Inicialmente, un inventario se utiliza simplemente para recopilar información, con vistas a proporcionar la información de referencia necesaria para la PEM. Este paso tratará de dar respuesta a una pregunta clave: ¿En qué punto nos encontramos ahora? Debería adaptarse a lo largo de todo el proceso de PEM para reflejar los objetivos modificados y las nuevas fuentes de datos.

Preguntas a tener en cuenta para preparar un inventario

  • ¿Cuáles son las características ecológicas específicas de la zona de gestión marina? ¿Dónde se encuentran las zonas particularmente sensibles desde un punto de vista ecológico o biológicamente importantes?
  • ¿Existen factores económicos y sociales específicos que deban tenerse en cuenta?
  • ¿Hay algún sector que dependa de un determinado tipo de zona de gestión marina?
  • ¿Cuáles son las principales presiones en la zona de gestión marina? ¿Existen amenazas concretas?
  • ¿Cuáles son las principales fuerzas motoras que probablemente marcarán el desarrollo marino en un futuro próximo?

Deben tenerse en cuenta al menos tres categorías generales de información espacial: 1) distribuciones biológicas y ecológicas, incluidas las zonas de conocida importancia para una especie o comunidad biológica en concreto; 2) información espacial y temporal sobre las actividades humanas; y 3) características oceanográficas y otras características ambientales físicas (batimetría, corrientes, sedimentos) que, a falta de datos biológicos exhaustivos, pueden resultar especialmente importantes para identificar diferentes hábitats y procesos importantes, por ejemplo, zonas de afloramiento. El trazado de mapas de límites jurisdiccionales y administrativos también será relevante cuando se tengan en cuenta mecanismos institucionales (Paso 7, Desarrollo del plan).

La recogida y el cotejo de bases de datos explícitamente espaciales suele ser el aspecto que lleva más tiempo en las actividades de planificación y gestión. Cuando revise los datos disponibles, busque información espacial y temporal que cubra la mayor parte de la zona de gestión marina. A menudo es poco productivo dedicar tiempo a recoger conjuntos de datos detallados para pequeñas subzonas de la zona de gestión marina, ya que, cuando se observan en su conjunto, no suelen ser comparables.

Los datos pueden obtenerse de numerosas fuentes, entre ellas: 1) literatura científica; 2) opiniones o asesoramientos de científicos expertos; 3) fuentes gubernamentales; 4) conocimiento local; y 5) mediciones in situ. La gran parte de los esfuerzos de planificación espacial marina se basan en gran medida en las tres primeras fuentes de datos, aunque el conocimiento local se reconoce cada vez más como una valiosa fuente de información para la PEM. Realizar nuevas mediciones in situ resulta caro y requiere mucho tiempo, y debería reducirse al mínimo, especialmente en la ronda inicial de planificación. Más adelante, una vez que se hayan identificado lagunas importantes de conocimiento, puede emprenderse algún trabajo de campo. La mayoría de las tareas iniciales de recogida y mapeado de datos pueden efectuarse a través de grupos de trabajo interinstitucionales especializados y consultando a expertos en los distintos temas.

TAREA 1. MAPEADO DE LA INFORMACIÓN SOBRE LAS CONDICIONES ECOLOGICAS, AMBIENTALES Y OCEANOGRÁFICAS

El mar es espacialmente muy diverso en términos de patrones de batimetría, estratificación y movimiento del agua, organismos vivos y efectos de las actividades humanas. También es muy diverso por lo que respecta al tiempo; algunas cosas importantes suceden en cuestión de horas, días o meses, y otras ocurren a lo largo de años, décadas o siglos. La complejidad de los procesos naturales del mar y los patrones mosaicos resultantes en el espacio y en el tiempo significan que cualquier modelo de gestión «único» que trate al mar como si fuera uniforme o pretenda dividirlo de forma que no se refleje su verdadera diversidad, probablemente esté llamado al fracaso. Una gestión marina satisfactoria necesita responsables de planificación y gestores que entiendan y trabajen con la diversidad espacial y temporal del mar. Algunos lugares del mar tienen una importancia mucho mayor que otros para especies, ecosistemas o procesos concretos y, por lo tanto, también para los seres humanos. El «valor inmobiliario» del mar varía enormemente, al igual que en la tierra. Saber qué lugares deben conservarse con prioridad y qué lugares son compatibles con el desarrollo es fundamental para la PEM.

Una tarea importante es identificar y mapear las «características ecológicas clave» (un término australiano) o las «áreas marinas de importancia ecológica o biológica» (EBSA, un término canadiense adoptado posteriormente por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB)).


DEFINICIÓN. Áreas marinas de importancia ecológica o biológica (EBSA) son áreas geográficas o oceanográficamente discretas que prestan servicios importantes a una o más especies/poblaciones de un ecosistema o al ecosistema en su conjunto, en comparación con otras áreas circundantes o áreas de características ecológicas similares… por ejemplo, un área que contiene: i) zonas de reproducción, zonas de desove, zonas de cría, el hábitat juvenil u otras zonas importantes para las etapas de la historia de la vida de las especies; o ii) hábitats de especies migratorias (zonas de alimentación, hibernación o descanso, zonas de reproducción, zonas de muda, rutas migratorias)… o una zona crítica para especies amenazadas, en peligro o en declive y/o hábitats que contengan i) zonas de reproducción, zonas de desove, zonas de cría, el hábitat juvenil u otras zonas importantes para las etapas de la historia de la vida de las especies; o ii) hábitats de especies migratorias (zonas de alimentación, hibernación o descanso, zonas de reproducción, zonas de muda, rutas migratorias)
Adaptado de: CBD, 2009


Se pueden utilizar criterios científicos para identificar áreas biológicas y ecológicas importantes que necesitan una protección especial. La tabla a continuación enumera una serie de estos criterios.

Algunos ejemplos de áreas sensibles desde el punto de vista ecológico o biológico son:

  • Zonas de alta biodiversidad
  • Zonas de alto endemismo (especies, poblaciones o comunidades)
  • Zonas de alta productividad (especies, poblaciones o comunidades), por ejemplo, zonas de florecimiento
  • Lugares de agregación
  • Zonas de reproducción/desove
  • Zonas de parto
  • Zonas de alimentación/forraje
  • Zonas de nidificación/maduración
  • Zonas de cría
  • Zonas de varamiento
  • Puntos de parada migratoria/rutas migratorias
  • Humedales
  • Praderas marinas
  • Arrecifes de coral

Perfiles y planos biorregionales

El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Australia ha llevado a cabo cinco «perfiles biorregionales» de sus aguas marinas que se extienden de 3 a 200 millas náuticas desde la costa donde se describen los ecosistemas marinos, los valores de conservación y los usos humanos de estas biorregiones marinas. Los perfiles describen: las características ecológicas y biofísicas de estas regiones marinas, incluidos los principales ecosistemas; las especies marinas, las comunidades y los lugares que ya están protegidos en virtud de la legislación en vigor; las principales características ecológicas de la región; y las actividades humanas en curso en la región (véanse los Documentos clave de la PEM).

Ejemplo de Australia.


Mapas de bioevaluación
Una extensión de la idea de las áreas marinas de importancia ecológica o biológica, o EBSA, es un nuevo método para mapear valores ecológicos o biológicos. Sin embargo, a diferencia del enfoque EBSA o de «punto caliente» que mapea las áreas más valiosas, un mapa de evaluación biológica (BVM) presenta los valores intrínsecos de todas las áreas o zonas incluidas en la zona de gestión marina. El BVM sirve como mapa de base que muestra la distribución de información biológica y ecológica compleja.

Ejemplo de Bélgica, Proyecto Piloto GAUFRE, Universidad de Gante.

TAREA 2. OBTENCIÓN Y MAPEADO DE LA INFORMACIÓN SOBRE ACTIVIDADES HUMANAS

Otra tarea importante es recopilar información y mapear la distribución espacial y temporal y la densidad de actividades humanas importantes en la zona de gestión marina. Entre los usos humanos importantes se incluyen la pesca comercial y recreativa, el transporte marítimo; la producción de energía renovable y no renovable; y la minería de arena y grava, entre otros. En la tabla a continuación figuran ejemplos de actividades humanas en las zonas marinas. La distribución de especies, comunidades y hábitats es muy diversa y, por lo tanto, algunas zonas son biológica o ecológicamente más valiosas que otras. Lo mismo ocurre con las actividades humanas. Algunas zonas son más valiosas económicamente que otras, como por ejemplo: los depósitos de arena y grava, los depósitos de petróleo y gas, las zonas con viento sostenido, los caladeros y las rutas de transporte marítimo. Estas áreas son importantes y deben identificarse y mapearse.

Ejemplos de actividades humanas en el medio marino

Pesca comercial

  • redes
  • anzuelo/sedal
  • nasas/langosteras
  • fusiles/arpones
  • redes de arrastre/dragas
  • redes de cerco
  • arrastres de playa

Acuicultura/maricultura en alta mar
Pesca recreativa

  • anzuelo/sedal
  • nasas/langosteras
  • marisqueo
  • pesca submarina

Pesca de subsistencia
Ocio

  • vela
  • náutica
  • embarcaciones personales
  • submarinismo/buceo
  • surf
  • avistamiento de fauna

Transporte marítimo

  • cargueros
  • petroleros
  • gaseros
  • cruceros
  • transbordadores

Operaciones

  • de muelles y puertos
  • instalaciones de cruceros
  • infraestructura industrial
  • dragado
  • eliminación de material de dragado

Terminales de gas natural licuado en alta mar (GNL)
Aeropuertos en alta mar
Instalaciones industriales en alta mar
Petróleo y gas en alta mar

  • prospección
  • explotación

Investigación científica

  • sitios de referencia

Cables, oleoductos, gaseoductos, líneas de transmisión

Extracción de arenas y gravas

  • arena y grava
  • diamantes

Energía renovable en alta mar

  • parques eólicos
  • parque de olas
  • mareomotriz
  • corrientes

Plantas potabilizadoras de agua de mar

Plantas de secuestro de carbono

Operaciones militares

  • rangos de disparo de misiles

Zonas marinas protegidas

  • reservas marinas con protección estricta
  • parques marinos de usos múltiples

Conservación del patrimonio cultural e histórico

  • naufragios
  • sitios de arqueología marina
  • sitios de patrimonio cultural
  • sitios sagrados

El mayor parque eólico marino del mundo: El London Array, ubicado en el Estuario del Támesis, con 175 turbinas eólicas, ocupa 100 km2, a 25 m de profundidad, a 12 millas de la costa, construido en 2009-2012.

El London Array desde el espacio.
Créditos: Observatorio de la Tierra de la NASA

Conexión de las actividades en alta mar con las comunidades costeras

La dimensión humana de la PEM suele simplificarse a un listado y a un mapa de actividades (p. ej., petróleo y gas, pesca, transporte marítimo). Por supuesto, es fundamental que se documenten, pero se trata de procesos complejos de múltiples escalas, paralelos a los procesos biofísicos. Los enfoques ecosistémicos han transformado tanto la forma en la que vemos los procesos biofísicos como, por asociación, la forma en que ahora gestionamos el entorno biofísico, comprendiendo los procesos, las conexiones, el espacio y las escalas. Del mismo modo, las dimensiones humanas deben examinarse a través de una comprensión similar de los procesos (p. ej., comunidad y territorio), las conexiones (p. ej., dentro y a través de comunidades, economías), el espacio (p. ej., territorios, percepciones culturales) y las escalas (p. ej., escalas locales, regionales y nacionales de la sociedad).

Lamentablemente, no se está trabajando mucho en la geografía social o humana de los océanos. Está ampliamente reconocido que es importante incluir e integrar las dimensiones humanas del medio marino en la toma de decisiones. No obstante, existen algunas capas de información socioeconómica que podrían combinarse con la biofísica, por ejemplo, durante los análisis de idoneidad espacial para el establecimiento de una zona marina protegida (si bien existen algunas excepciones notables, como por ejemplo, el trabajo realizado con la Ley para la protección de la vida marina de California).

¡RECUERDE!

La gestión de los datos es tan importante como los propios datos. La información aprendida y los datos creados a lo largo del proceso de PEM pueden ser infrautilizados sin una buena gestión de los datos. La documentación y los metadatos deben ser procedimientos estándar durante la gestión de datos espaciales que describan datos tabulares y espaciales (productos y datos fuente) e incluyan proyecciones, precisión de escala, tipos de datos, niveles de confianza, fuentes y contactos.

Mapa del paisaje social de pescadores en el golfo de Maine

El trabajo de Kevin St. Martin, profesor asociado del Departamento de Geografía en Rutgers, Universidad Estatal de Nueva Jersey (Estados Unidos), ilustra cómo puede incorporarse la dimensión humana a la planificación espacial marina. Basándose en el conocimiento local de los pescadores del golfo de Maine a lo largo de la costa nororiental de América del Norte, este profesor ha desarrollado mapas que indican: 1) dónde pescan los pescadores; 2) quién pesca (por tipo de aparejo y puerto) en qué lugares (identificando zonas discrecionales que corresponden al «área de acción» de los barcos procedentes de los distintos puertos; y 3) dónde pescan los grupos de referencia (identificando los lugares de pesca por tipo de aparejo para cada puerto).

Entre los resultados de este trabajo se incluyen: el desarrollo de un método para la elaboración de mapas del «paisaje social» del golfo de Maine, una mejor comprensión de los procesos de la comunidad humana y del territorio en este espacio marino, una forma de reducir los impactos desiguales de las decisiones de planificación espacial y una participación más efectiva de los pescadores en la ciencia y la gestión.

Además, cuando se pone a disposición e incorpora información socioeconómica, esta suele expresarse como la presencia o ausencia de actividades concretas, como la pesca, la extracción de minerales, el dragado y el transporte marítimo. Documentar estas actividades en el espacio es claramente importante para la planificación espacial y la toma de decisiones, pero una vez reducidas a capas dentro del SIG, estas actividades se deshumanizan y se separan de las comunidades a las que apoyan y/o de las que proceden. Lo que se incorpora al SIG es, por ejemplo, una capa que representa la intensidad pesquera, en lugar de una que represente los territorios de las comunidades pesqueras. La capa que falta entonces no es solo la socioeconómica (que suele faltar) sino también la relación entre las plantas en alta mar y las comunidades terrestres y las economías a las que estas están necesariamente vinculadas.

Algunos ejemplos de técnicas para la gestión de datos

Atlas de datos

Un formato común para presentar la información sobre información ecológica y económica es un atlas de datos de las zonas de gestión marina. Durante más de cien años se han utilizado atlas de datos marinos para mostrar información sobre las características marinas. En la década de los 80, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos produjo una serie de atlas completos de datos de la zona económica exclusiva de los Estados Unidos de América. Más recientemente, se han realizado atlas de datos marinos para Escocia, Irlanda, Canadá y Estados Unidos (golfo de México).

Geodatabases, sistemas de información geográfica y herramientas de apoyo para la toma de decisiones

Una geodatabase es una base de datos diseñada para almacenar, consultar y manipular información geográfica y datos espaciales. También se conoce como base de datos espacial. Una revisión de las herramientas utilizadas para desarrollar las geodatabases y su uso en sistemas de información geográfica y modelización espacial queda fuera del alcance de este sitio web, pero puede consultarse fácilmente a partir de varias fuentes de información excelentes, junto con otras herramientas de apoyo a la toma de decisiones, en:

  • The Ecosystem-based Management Tools Network (www.ebmtools.org); y
  • Stelzenmüller et al., 2013. Practical tools to support marine spatial planning: A review and some prototype tools (ver referencias al final de este Paso)

Los sistemas de información geográfica integran hardware, software y datos para capturar, gestionar, analizar y mostrar todas las formas de información georreferenciada. Los SIG nos permiten ver, entender, cuestionar, interpretar y visualizar datos de muchas maneras que revelan relaciones, patrones y tendencias en forma de mapas, informes y gráficos.

Dado que actualmente hay muchos paquetes de software GIS fáciles de usar y muchos usuarios que no disponen de formación en cartografía, uno de los mayores problemas es un mapa mal diseñado. Una buena guía es Designing Better Maps: A Guide for GIS Users, que analiza las muchas decisiones sobre el color, la fuente y la simbología que deben tomarse para crear mapas que comuniquen eficazmente el mensaje que busca el cartógrafo. Los mapas mal diseñados pueden transmitir desinformación y dar lugar a una mala planificación y toma de decisiones.

Portales de datos

El objetivo principal de un portal de datos oceanográficos es servir como herramienta de apoyo para la toma de decisiones. Los portales suelen diseñarse de manera que los responsables de planificación, gestores y otros grupos de interés puedan acceder fácilmente a información específica del sector, y puedan empezar a visualizar y analizar cómo pueden los sectores interactuar entre sí, o con el medio ambiente. Los portales también permiten cumplir una serie de condiciones necesarias para el éxito de cualquier iniciativa de planificación oceánica. Entre ellas se incluyen establecer y mejorar la transparencia del proceso, y garantizar que los grupos de interés y los responsables de la toma de decisiones pueden acceder y utilizar fácilmente un conjunto común de información de referencia. Longley-Wood, 2016 constituye una excelente revisión con enlaces a ejemplos de portales de datos.

TAREA 3. IDENTIFICACIÓN DE CONFLICTOS Y COMPATIBILIDADES EXISTENTES

Si al comparar los mapas de las áreas biológicas importantes con otros mapas de las áreas importantes para las actividades humanas, descubre que no se observan solapamientos espaciales (conflictos o compatibilidades), es posible que no necesite un plan de gestión espacial marina. Sin embargo, esta situación rara vez se da. Normalmente, sobre todo en áreas de uso intensivo, incluso un análisis somero indicará posibles solapamientos espaciales entre las actividades humanas y entre las actividades humanas y zonas naturales importantes.

Si bien estos solapamientos normalmente serán conflictos, también pueden indicar compatibilidades reales o potenciales. Las zonas designadas para parques eólicos marinos, por ejemplo, serán incompatibles con rutas de transporte marítimo. De la misma forma, la extracción de arena y grava tampoco sería compatible con los parques eólicos. La pesca de arrastre o la extracción de arena y grava pueden dañar tuberías y cables. Los buques pesqueros a menudo constituyen obstáculos para las rutas de transporte marítimo. Por otra parte, las zonas designadas para los parques eólicos marinos bien podrían ser compatibles con determinados tipos de acuicultura de marisco.

El tiempo también es un factor. Es posible que no surja un conflicto espacial si se producen dos usos humanos en períodos de tiempo diferentes. Por ejemplo, una zona importante para la observación de ballenas durante los meses de verano podría dedicarse a otros usos cuando no hay ballenas.

¡RECUERDE!

  • La planificación de la gestión espacial marina debería reconocer que la zona de gestión marina suele verse afectada por actividades humanas que se encuentran: 1) aguas arriba de la zona de gestión marina, pero posiblemente dentro de la zona de influencia de la zona costera adyacente, por ejemplo, agricultura; y 2) aguas abajo de la zona de gestión marina, por ejemplo en el océano abierto. Las actividades fuera de la zona marina pueden ejercer más presión sobre los recursos de la zona de gestión marina que las actividades de dentro. Este hecho ilustra la importancia de trazar límites del análisis que sean más amplios que los límites de la gestión (véase el Paso 3, Organización del proceso de PEM);
  • La planificación para la gestión del espacio marino debe determinar la importancia relativa de las diferentes causas que contribuyen a problemas específicos en la zona de gestión marina. Es probable que la importancia relativa difiera según el tipo de problema, época del año y de un año a otro, dependiendo de las diferentes condiciones. La importancia relativa de las causas de los problemas debe influir en el enfoque inicial de la recogida de datos;
  • La planificación de la gestión espacial marina debe considerar explícitamente los planes y acciones de otros sectores de la economía en términos del modelo espacial y temporal del desarrollo propuesto e inversiones de capital. La actividad de otros sectores, tales como la energía, el transporte, la pesca, la gestión de cuencas, podría tener consecuencias importantes para la PEM y viceversa;
  • Debería considerarse un marco común y un marco temporal para todos los sectores a la hora de realizar proyecciones económicas y demográficas, desarrollar escenarios espaciales y utilizar técnicas analíticas similares para analizar los costes y la eficacia de diferentes acciones de gestión. No obstante, conseguir este marco común es difícil, ya que rara vez existe una institución con responsabilidad general sobre la planificación y el desarrollo integrados de planes y programas sectoriales individuales;
  • El nivel de sofisticación de la planificación durante el proceso de PEM no debería ser más complicado de lo necesario. Sin duda, aumentar la complejidad puede incrementar la precisión de los resultados hasta cierto nivel, pero a partir de ahí, deja de ser rentable. Aumentar el nivel de complejidad da lugar a incrementos cada vez más pequeños de mayor precisión. De hecho, un enfoque de PEM puede llegar a ser tan complicado que directamente sea demasiado difícil, si no imposible, interpretar los resultados, de manera que la precisión en realidad disminuye; y
  • La PEM es una actividad continua; su proceso debe organizarse para generar información en varios momentos a lo largo del tiempo. Por lo tanto, debe existir una actividad continua de planificación con el fin de generar información para desarrollar estrategias de gestión que respondan a las condiciones cambiantes, es decir, una gestión adaptativa (véase el Paso 10, Adaptación del plan).

Evaluación de los efectos acumulativos

Los planes marinos no suelen tener en cuenta las consecuencias acumulativas e interactivas de las distintas actividades humanas debido al carácter monosectorial de los enfoques de gestión actuales. Dado que la mayoría de las actividades humanas interactúan entre sí, la gestión de cada actividad principalmente de manera aislada es insuficiente para conservar los ecosistemas marinos, o incluso para cumplir las metas individuales del sector. Por otra parte, algunas amenazas tienen un efecto directo sobre los componentes del ecosistema, como, por ejemplo, la sobrepesca o los daños al hábitat causados por el arrastre de fondo o las anclas de las embarcaciones de recreo, mientras que otras tienen consecuencias más indirectas, como, por ejemplo, la introducción de nuevas especies que compiten con las especies nativas o se alimentan de ellas. En particular, estos efectos indirectos hacen que la detección y la evaluación de las interacciones sea un proceso más complejo que los sencillos mecanismos de causa-efecto.

Es importante destacar que estas actividades también pueden interactuar con la variabilidad temporal o espacial natural de las condiciones ambientales. La actuación concertada, la variabilidad natural y las perturbaciones humanas (a través de mecanismos tanto directos como indirectos) reducen la capacidad de los ecosistemas marinos de ofrecer productos y prestar servicios vitales. Estas cuestiones pueden hacer que parezca desalentador, si no imposible, gestionar los efectos acumulativos e interactivos.

Aunque el concepto genérico de efectos acumulativos ha formado parte de la política medioambiental durante muchos años, pocos planes de gestión van más allá de reconocer que existen consecuencias acumulativas de distintas actividades y, en su lugar, se centran principalmente en las consecuencias de cada actividad individual. Con vistas a aplicar un enfoque ecosistémico a la gestión marina, debe medirse claramente el impacto medioambiental de las actividades en los productos y servicios de los ecosistemas, y deben evaluarse las consecuencias acumulativas de las diferentes actividades sobre dichos productos y servicios.

Sin embargo, este cambio de enfoque requerirá una consideración explícita de las compensaciones entre los productos y servicios facilitados por el ecosistema marino. Las acciones de gestión dentro de varios sectores alterarán necesariamente el mix de productos y servicios disponibles, y los efectos acumulativos de esas acciones de gestión pueden alterar aún más este mix. Así, por ejemplo, la pérdida de arrecifes de coral debido al cambio climático, la degradación de la calidad del agua, la sedimentación, las enfermedades y la sobrepesca pueden dar lugar a la pérdida total del conjunto de productos y servicios que estos sistemas solían suministrar, como la producción de peces con fines recreativos, artesanales y para acuarios; los productos farmacéuticos; los materiales de construcción; y oportunidades turísticas y recreativas.

En otros casos, los efectos acumulativos de diversas actividades pueden afectar sustancialmente a los principales servicios de los ecosistemas que no estén directamente asociados a valoraciones de mercado, y en muchos casos estos servicios no se reflejan en los análisis sectoriales habituales. Por ejemplo, las actividades asociadas a productos y servicios como el marisco o la energía marina afectan necesariamente a servicios como los humedales costeros que proporcionan el hábitat para la fauna y barreras contra los desastres naturales. En estos casos, la cuestión de cuántos servicios auxiliares pueden sacrificarse para obtener el resto de servicios es fundamental a la hora de elaborar políticas. Estas compensaciones no están bien articuladas ni gestionadas en el actual proceso de gestión monosectorial. La planificación espacial marina basada en un enfoque ecosistémico debería hacer referencia explícita a las compensaciones en el suministro de productos y servicios.

Modificado a partir de: Halpern, Ben S., et al., 2008. Managing for cumulative impacts in ecosystem-based management through ocean zoning.
Ocean and Coastal Management, 51, 203-211

Buenas prácticas para analizar las condiciones existentes

El análisis de las condiciones existentes en la zona de planificación marina es una tarea inicial (y continua) esencial de cualquier proceso de PEM, pero no un fin en sí mismo. Desarrollar una base de datos de las condiciones existentes no es un plan. Todos debemos reconocer que en un proceso de PEM nunca se dispondrá de todos los datos e información de una región marina. La recogida de datos debe basarse en las metas y objetivos de un plan.

Un artículo útil sobre buenas prácticas en la fase de recogida de datos de la PEM es de Shucksmith et al. 2014 que resume el proceso de recogida y mapeado de datos utilizado para la elaboración de planes de PEM en Escocia (véase la sección Documentos clave de la PEM de este sitio web para consultar los documentos de planificación escoceses). Escocia ha resumido sus datos en un Atlas para la PEM de Escocia y ha desarrollado la herramienta interactiva MAPS NMPi sobre espacios marinos en Escocia para ayudar a desarrollar la planificación marina nacional y regional. La Organización de Gestión Marina inglesa ha creado el Sistema de Información Marina, un sitio web que ofrece un acceso rápido y sencillo a las políticas de planes marinos y a datos e información de apoyo a partir de su base empírica y mapa interactivo de planificación marina.

Los portales de datos actualmente constituyen buenas prácticas para compartir datos entre los responsables de planificación y los grupos de interés. Dos buenos ejemplos son los portales Northeast Ocean Data Portal y Mid-Atlantic Ocean Data Portal. Ambos son un centro de herramientas y recursos en línea que consolida los datos disponibles y permite a los usuarios visualizar y analizar los recursos marinos y la información sobre el uso humano, tales como, entre otros, caladeros, zonas recreativas, corredores marítimos, zonas de hábitats y emplazamientos energéticos. El equipo del Mid-Atlantic Data Portal evaluó los datos a incluir en el portal en función de cinco criterios: relevancia para la planificación regional, rigor metodológico, estándares de datos y metadatos, extensión geográfica y aspecto actual.

La recogida de datos e información es solo un elemento de este importante paso. También es necesario disponer de herramientas de apoyo a la toma de decisiones para el análisis de datos, tales como SeaSketch, un programa de mapeo participativo en línea, y Marxam with zones que puede ofrecer opciones de zonificación en las regiones marinas a efectos de la conservación de la biodiversidad. Puede encontrar excelentes resúmenes críticos sobre el uso de estas herramientas en Stelzenmuller et al. 2013 y Pınarbaşı et al. 2017.

Referencias útiles:

Ban, N.C., Alidina, H.M., Ardron, J.A. (2010). Cumulative impact mapping: Advances, relevance and limitations to marine management and conservation, using Canada’s Pacific waters as a case study. Marine Policy 34 (5), 876–886.

Clarke Murray, Cathryn, Mach, Megan E., and Martone, Rebecca, G. (2014). Cumulative effects in marine ecosystems: scientific perspectives on its challenges and solutions. WWF-Canada and Center for Ocean Solutions. 60 p.

des Clers, S., Lewin, S., Edwards, D., Searle, S., Lieberknecht, L. and Murphy, D. (2008). FisherMap. Mapping the Grounds: recording fishermens use of the seas. Final Report. A report published for the Finding Sanctuary project. Available at:
https://findingsanctuary.marinemapping.com/06_all%20project%20reports/Fishermap%20report%20November%202008.pdf

Curtice, C., J. Cleary, E. Shumchenia, P. Halpin (2016). Marine-Life Data Analysis Team (MDAT) Technical Report on the Methods and Development of Marine-Life Data to Support Regional Ocean Planning and Management. Marine Geospatial Ecology Lab, Duke University, Durham. 81 p. Available at:
https://seamap.env.duke.edu/models/mdat/MDAT-Technical-Report-v1_1.pdf

Halpern, B.S., Kappel, C.V., Selkoe, K.A., Micheli, F., Ebert, C.M., Kontgis, C., Crain, C.M., Martone, R.G., Shearer, C., Teck, S.J. (2009). Mapping cumulative human impacts to California current marine ecosystems. Conserv. Lett. 2 (3), 138–148.

Lightsom, F.L., G. Gicchetti, and C. Wahle (2015). Data categories for marine planning. U.S. Geological Survey Open-File Report 2015-1046., 27 p. Available at:
https://dx.doi.org/10.3133/ofr20151046.

Longley-Wood, K., 2016. Creating and using data portals to support ocean planning. Challenges and best practices from the United States and elsewhere. Boston: Sea Plan. 27 p. Available at:
https://www.openchannels.org/literature/15609

Mid-Atlantic Regional Planning Body (2016). Mid-Atlantic Regional Ocean Assessment. Available on-line at:
roa.midatlanticocean.org.

Stelzenmüller, V., J. Lee, A. South, J. Foden, S. I. Rogers, 2013b. Practical tools to support marine spatial planning: A review and some prototype tools. Marine Policy, 38: 214-227.

Washington State Ocean Caucus (2011). How we use our marine waters. Summary report of a data workshop to support coastal and marine spatial planning (CMSP) in Washington. October. Available at:
https://www.ecy.wa.gov/programs/sea/msp/pdf/workshop_summary_1011.pdf