«Existe una diferencia entre planificar lo que se supone que realmente conocemos y planificar lo que utilizamos como guía para avanzar hacia la consecución de ciertas metas. Así que, en ese sentido de planificación, podemos reconocer las incertidumbres y utilizarlas para diseñar el plan y ajustar el plan a medida que avanzamos…».

– Donald N. Michael, 1923-2000, psicólogo social estadounidense

¿Qué debe conseguirse en este paso?

  • Revisión y adaptación del plan de gestión espacial marina como parte del ciclo de gestión continua usando los resultados de la evaluación (Paso 9, Monitorización y evaluación de resultados). Este paso implicará tener en cuenta los hallazgos para modificar los objetivos, metas y acciones de gestión y si no están avanzando hacia los resultados deseados. Los recursos deben reasignarse de lo que no funciona a lo que funciona; y
  • Identificación de información crítica que falta o las necesidades de investigación aplicada que permitirían reducir las incertidumbres en el análisis y la toma de decisiones en la próxima ronda de planificación marina.

¿Qué es un «enfoque adaptativo» hacia la gestión?

Un enfoque adaptativo consiste en explorar vías alternativas para cumplir los objetivos de gestión, predecir los resultados de las alternativas sobre la base del grado actual del conocimiento, hacer un seguimiento de los efectos de las acciones de gestión y, a continuación, utilizar los resultados para actualizar el conocimiento y ajustar las acciones de gestión (Williams et al. 2009). Un enfoque adaptativo proporciona un marco para tomar buenas decisiones frente a incertidumbres críticas, y un proceso formal para reducir las incertidumbres de manera que el rendimiento de la gestión pueda mejorarse con el tiempo.

Los resultados del seguimiento y la evaluación del rendimiento pueden y deberían utilizarse para modificar los elementos de un plan espacial marino, incluidas las metas, los objetivos y las acciones de gestión. Por ejemplo, si una acción de gestión resulta ser ineficaz, demasiado cara para continuar o tiene consecuencias imprevistas, debe cambiarse lo antes posible o al menos en la siguiente ronda de revisión del plan. Del mismo modo, si el objetivo de alcanzar el 90 % del resultado deseado resulta ser demasiado caro, el objetivo podría reducirse a alcanzar algo menos, pero a un coste menor.


DEFINICIÓN. La gestión adaptativa consiste sencillamente en aprender de las acciones de gestión del pasado para mejorar la planificación y la gestión del futuro. Se trata de «aprender haciendo».


Gestión adaptativa: política como hipótesis, gestión por experimento

Aprender no es un subproducto fortuito de los errores de política o gestión. A diferencia del sistema habitual de recompensas y progreso, que tiende a desalentar la admisión de los errores, con la gestión adaptativa los gestores y los responsables de la toma de decisiones ven los resultados imprevistos como oportunidades para aprender y aceptan el aprendizaje como una parte integral y valiosa del proceso de gestión.

Aprender haciendo acelera el progreso hacia mejores políticas y una mejor gestión. El aprendizaje se ve facilitado por la retroalimentación procedente del seguimiento y la evaluación. Sin una inversión adecuada en retroalimentación, aprender sobre las consecuencias de las políticas o de las acciones de gestión es un proceso lento; el cambio es engorroso y puede llegar demasiado tarde. El resultado es una situación en la que el personal se limita a «salir del paso».

Parks Canada 2000

TAREA 1. PROPONER CAMBIOS EN OBJETIVOS Y ACCIONES DE GESTIÓN

Esta tarea debería abordar dos cuestiones generales: en primer lugar, ¿qué se ha logrado a través del proceso de la PEM y qué se ha aprendido de sus éxitos y fracasos? En segundo lugar, ¿cómo ha cambiado el contexto (por ejemplo, el medio ambiente, la gobernanza, la tecnología, la economía – todo ello rastreado mediante un seguimiento del estado del medio ambiente) desde que se inició el programa? Las respuestas a estas preguntas pueden utilizarse para reorientar la planificación y la gestión en el futuro.

Si los objetivos de gestión no se alcanzan según el calendario (efectivo), a un coste razonable (eficiente), y con una distribución justa de los costes y beneficios de la puesta en marcha (equitativo), deben modificarse tanto los objetivos de gestión como las acciones de gestión. Por ejemplo, es posible que los objetivos de la primera ronda de planificación fueran demasiado ambiciosos intentando abarcar mucho demasiado pronto. O el coste de poner en marcha una determinada acción de gestión es demasiado alto cuando podía haber sido menor con una acción de gestión diferente. O los costes de poner en marcha una acción de gestión han caído de manera desproporcional en un grupo concreto de usuarios o ubicación geográfica. Si cualquiera de estos resultados resulta evidente, entonces el plan de gestión debería modificarse en la siguiente ronda de planificación.

Los planes espaciales marinos pueden modificarse:

  • Modificando las metas y objetivos de la PEM (por ejemplo, si los resultados de seguimiento y evaluación demuestran que los costes asociados a su consecución superan los beneficios para la sociedad o el medio ambiente);
  • Modificando los productos perseguidos por la PEM (por ejemplo, el nivel de protección de una gran zona marina protegida podría modificarse si no se logra el resultado deseado); y
  • Modificando las acciones de gestión de la PEM (por ejemplo, podrían sugerirse combinaciones alternativas de acciones de gestión, incentivos y mecanismos institucionales si las estrategias iniciales se consideran ineficaces, demasiado caras o desiguales).

Las modificaciones al programa de PEM no deben hacerse de manera improvisada. En su lugar, deben hacerse como parte de la siguiente ronda de planificación en el marco de un proceso continuo. Las acciones de gestión de cualquier primer programa de PEM deberían considerarse como el conjunto inicial de acciones de gestión que pueden cambiar la conducta de las actividades humanas de cara a un futuro deseado. Algunas acciones de gestión producirán resultados en poco tiempo; otras tardarán mucho más.

TAREA 2. PROPONER LA REASIGNACIÓN DE RECURSOS A LAS ACCIONES DE GESTIÓN QUE APARENTEMENTE FUNCIONAN; REDUCIR/ELIMINAR LAS ASIGNACIONES DE RECURSOS A ACCIONES DE GESTIÓN QUE NO FUNCIONAN

«Si no admite modificaciones, es un mal plan».

– Publius Syrus, 85 BC–43 AD, esclavo y poeta romano

TAREA 3. COMUNICAR CAMBIOS RECOMENDADOS AL PLAN DE GESTIÓN ESPACIAL EXISTENTE A LOS RESPONSABLES DE LA TOMA DE DECISIONES, PROFESIONALES DE PLANIFICACIÓN Y GRUPOS DE INTERÉS

El equipo de evaluación, los socios de gestión y los grupos de interés deben reunirse para debatir las implicaciones de los cambios en la próxima ronda de planificación. Durante el debate de estos posibles cambios, se debe animar al público objetivo a que interprete los resultados de manera que llegue a sus propios hallazgos y conclusiones, en lugar de facilitarle los hallazgos y conclusiones según la interpretación del equipo de evaluación.

Dada la naturaleza participativa de la gestión adaptativa, los resultados de la evaluación deberían compartirse abiertamente con el público objetivo para garantizar la transparencia y la asunción de responsabilidades (Parks 2011).

TAREA 4. IDENTIFICAR INFORMACIÓN NUEVA O INVESTIGACIÓN APLICADA QUE PUEDA REDUCIR LA INCERTIDUMBRE EN LA PRÓXIMA RONDA DE PLANIFICACIÓN MARINA

A medida que cualquier programa de PEM madura, el papel de la investigación aplicada evoluciona de manera similar, pasando de identificar problemas a desarrollar la información necesaria para gestionar y comprender los resultados de la investigación, el seguimiento y la evaluación. Informar sobre el éxito en la gestión es muy importante para desarrollar una agenda de investigación, al igual que informar sobre los obstáculos y fracasos.

Siempre existen incertidumbres con respecto a diversos aspectos del desarrollo de acciones de gestión en cualquier zona marina. Por lo tanto, un componente integral de una acción de gestión incluye todo tipo de recopilación de datos a corto y se requiere investigación aplicada para disponer de datos o información suficientes para la PEM o para confirmar una hipótesis establecida únicamente sobre la base de la información disponible en la ronda inicial de planificación. Otras incertidumbres, como la relación entre un tipo de hábitat y la productividad por lo que respecta a una especie determinada, pueden requerir la recogida de datos y la investigación a más largo plazo.

Por lo general, la PEM exige un compromiso a largo plazo en términos de recopilación, gestión y análisis de datos. No obstante, normalmente no se dispone de datos a largo plazo cuando se inicia la PEM. A menudo, se necesita un conjunto de datos que abarque muchas décadas para comprender la importancia de los impactos humanos en comparación con los impactos naturales y los procesos que sustentan el funcionamiento de un ecosistema marino.

Mientras tanto, debería tener cuidado al interpretar los resultados. Lo ideal es que el seguimiento y la investigación aplicada estén respaldados por una financiación a largo plazo como parte de la gestión básica de la zona marina.

TAREA 5. INICIAR LA SIGUIENTE RONDA DE PLANIFICACIÓN ESPACIAL MARINA

Tras tomarse un breve descanso para descansar y recuperase, es hora de comenzar la siguiente ronda de planificación marina que partirá de lo que ha aprendido durante la primera ronda, incluyendo un conjunto revisado de metas, objetivos y acciones de gestión que tendrá en cuenta el seguimiento, la evaluación y los resultados de una nueva investigación aplicada basada en la primera ronda, así como los cambios políticos, económicos y tecnológicos en el contexto de la PEM.

Buenas prácticas para adaptar el proceso de PEM

La PEM es un proceso continuo, no un «plan maestro» aislado. Es indispensable que se adopte un enfoque adaptativo en la PEM para abordar incertidumbres futuras e incorporar distintos tipos de cambio, incluido el cambio climático. Los planes y acciones de gestión inevitablemente tendrán que modificarse para dar respuesta a estos cambios — o los planes se volverán rápidamente ineficaces, poco económicos, inviables y, en última instancia, irrelevantes.

La adaptación solo puede tener éxito si los objetivos del plan son claros y SMART, si se identifican claramente las acciones de gestión, si se establecen indicadores para el rendimiento de las acciones de gestión y si se hace un seguimiento periódico de los indicadores de rendimiento. Solo unos pocos planes de gestión espacial marina pueden decir que cumplen estas condiciones.

Solo China, los Países Bajos y Bélgica (dos revisiones) y Noruega, Bélgica y los estados estadounidenses de Massachusetts y Rhode Island han llevado a cabo una revisión de sus planes. Todos los planes espaciales marinos desarrollados en estos países incluyen referencias al seguimiento y a la adaptación, y todos ellos han identificado metas generales para sus planes. Sin embargo, con pocas excepciones, ninguno de ellos ha traducido sus meas generales en objetivos y resultados claros y medibles.

La falta de objetivos específicos constituye una importante limitación al enfoque adaptativo de la PEM. Esta incapacidad debería ser motivo de gran preocupación, ya que impide conocer qué acciones de gestión espacial y temporal pueden producir eficazmente los resultados deseados. Si no sabemos si los planes espaciales marinos existentes están realmente consiguiendo los resultados deseados, ¿cómo podremos saber en última instancia cómo mejorarlos?

¡Buen viento y buena mar!

Referencias útiles:

Holling, C.S. (ed.), 1978. Adaptive Environmental Assessment and Management. Wiley: Chichester, UK.

Walters, C., 1986. Adaptive Management: management of renewable resources. MacMillan: New York.

Parks, J., 2011. Adaptive management in small-scale fisheries: a practical approach. In: R.S. Pomeroy and N.L. Andrew, eds. Small-Scale Fisheries Management. CAB International.

Williams, B. K., R. C. Szaro, and C. D. Shapiro, 2009. Adaptive Management. U.S. Department of the Interior Technical Guide.

Management Working Group, U.S. Department of the Interior, Washington, DC. 72 p.